Presentación del libro ganador del Premio Arturo Barea 2010

Los orígenes de la Medicina Preventiva y Social en España. El Instituto Provincial de Higiene de Cáceres. Primer tercio del siglo XX

 

La presentación del trabajo ganador de la edición Premio Arturo Barea de 2010 ha reunido a su autora, la cacereña Luisa Clemente Fuentes, y al diputado-delegado y director del Área de Cultura de la Institución Provincial pacense, Miguel Ruíz y Franciso Muñoz, respectivamente.

 Miguel Ruíz ha introducido la presentación de la publicación señalando que “pocos han sido los trabajos realizados sobre la medicina preventiva en nuestro país y menos en Extremadura, de ahí su interés”. Tras las palabras del diputado, Luisa Clemente ha evidenciado que el trabajo refleja la vida cotidiana en la lucha del hombre contra la enfermendad y la muerte, señalando que “la iniciativa de esa medicina social que no fue una casualidad sino la intervención del doctor Francisco Ruiz Morote”, quien llegó a Cáceres como inspector provincial de sanidad y era considerado un hombre “catalogado como de viejo cuño por su rigor y formación científica y con una enorme proyección social”.

El libro recoge la actividad desarrollada tras la creación del Instituto Provincial de Higiene de Cáceres, centro sanitario donde se escribirá una de las páginas más representativas de la medicina española en su vertiente preventiva y social. La intervención de la Fundación Rockefeller, prestando apoyo técnico y económico a aquella institución sanitaria, así como el excelente trabajo desarrollado en ella por el máximo respinsable de la sanidad provincial, el doctor Francisco Ruíz-Morote Coello, darán lugar a la puesta en práctica en Cáceres de una “health demostration” o “demostración de salud” que aplicará las directrices emanadas de la citada Fundación y del Comité de Higiene de la Sociedad de Naciones. El desarrollo de esta demostración permitió establecer las bases para un modelo de Salud Pública que será generalizado al conjunto de España por el gobierno republicano.

La autora del trabajo ha precisado que el problema fundamental de Cáceres en aquellas décadas era la alta mortalidad infantil, lo que impulsa a Ruiz-Morote a luchar por rebajar estos índices combatiendo la incultura sanitaria de la población. “La valía de este médico -incide Clemente Fuentes- fue lo que hizo que se eligiera a Cáceres para desarrollar la medicina social gracias a la Fundación Rockefeller en la creación de la sanidad contemporánea en España”.

 “Los orígenes de la Medicina Preventiva y Social en España” describe la conformación de la institución sanitaria, la forma de sustentarse y organizarse y, sobre todo, de qué manera llegó a convertirse en un centro de Medicina Social modélico y pionero en aquella época. Y todo ello merced a un sanitario con el que Cáceres tiene una deuda, el doctor Ruíz-Morote. Él hizo posible la colaboración económica y técnica de la Fundación Rockefeller que acabó dando lugar a una excelente obra sanitaria para Cáceres y, de alguna manera, para el resto de España. En el texto se analizan las cifras que evidencian la envergadura del trabajo desarrollado en torno a la tuberculosis, la sífilis, el paludismo y todo el cambio de la higiene infantil que se iniciaba en el embarazo y concluía al finalizar el tramo escolar. Se describen, igualmente, los importantes cometidos del Instituto Provincial de Higiene en los servicios de odontología, oftalmología y otorrinolaringología. El Instituto cacereño fue también pionero en la incorporación de la Medicina Social de la “enfermera visitadora”, figura sanitaria clave para poner en práctica las prescripciones de higiene e inmunología, aparte de su extraordinaria aportación en la divulgación de la propia labor del centro.

Estas “enfermeras visitadoras”, añade la autora, “colaboraban con los médicos y también con las madres, convenciendo a la población para que acudieran al Instituto y de ese modo prevenir a través de orientación en higiene y alimentación. Para ello visitaban casas, escuelas y medios de comunicación”.

Finalmente, el trabajo destaca la importante labor desarrollada por los médicos del Instituto en dos campos de especial significación, el de formación de personal sanitario y el de investigación, sobre todo en estadística y epidemiología. Toda esta práctica del Instituto estuvo alimentada de las últimas aportaciones de la medicina de laboratorio, la bacteriología, la epidemiología, la estadística o la inmunología.

Luisa Clemente Fuentes es natural de la localidad cacereña de Montehermoso. Ejerce como maestra durante más de una década. En el curso 1993-94 accede a la Inspección de Educación, profesión que ejerce desde entonces en la Delegación de Cáceres. Obtiene el doctorado en la Universidad de Extremadura en 1992. Su actividad investigadora ha estado centrada en las vertientes educativa e histórica. Dentro de la primera destacan los trabajos realizados en el diseño del Currículo Extremeño de las enseñanzas no universitarias y en el campo de la Evaluación. En la vertiente de historia contemporánea las investigaciones han sido de diversa índole, si bien destacan las de carácter didáctico y demográfico-sanitario.